Antes de entrar en materia tenemos que saber el concepto de INVERSIÓN en Yoga.

Se considera inversión en Yoga normalmente a cualquier asana o pose que deje la cabeza por debajo de la altura del corazón. Con lo cual podríamos incluir en este tipo de asana a muchísimas de las poses de nuestras clases.

Últimamente está muy de moda practicar los llamados “hand stand” que dan mucha vistosidad a la práctica pero no debemos de olvidar que las asanas que practiquemos deben de retarnos pero dentro de nuestras capacidades.

Dicho todo esto, algunos de los beneficios de las inversiones son: el aumento del retorno venoso, la mejora de la circulación sanguínea (ambos beneficios ayudan a mejorar el estado de las varices), el trabajo de los músculos de la espalda y de la zona abdominal, la obtención de una menos carga en la zona lumbar, la regulación del sistema hormonal, la mejora de la concentración y la reducción del estrés.

Con tantos beneficios que son tan variados y deseados, no sería extraño querer hacer una práctica basada solo en inversiones. Pero hay que recordar que en Yoga buscamos siempre un equilibrio en todos los campos en los que trabajamos. Además, estas asanas suelen ser difíciles de ejecutar y comprometen a algunas articulaciones si no se realizan compensando con otro tipo de asanas o abusando repetitivamente de ellas.

PEDRO MORENO

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