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Crear contextos… crear aprendizajes
- mayo 14, 2026
- Publicado por: Ainara Martínez
- Categoría: BLOG
La enseñanza tradicional ha estado marcada durante años por la corrección constante del error. Sin embargo, numerosas investigaciones actuales sobre aprendizaje y control motor muestran que intervenir en exceso puede limitar el desarrollo real del alumno. Enseñar no consiste únicamente en corregir, sino también en crear situaciones donde la persona pueda explorar, tomar decisiones y encontrar soluciones por sí misma.
En el aprendizaje motor existe un concepto muy estudiado llamado feedback extrínseco, es decir, la información que recibe el alumno desde fuera, normalmente del profesor o entrenador. Aunque el feedback es una herramienta útil para orientar el aprendizaje, la evidencia científica demuestra que un exceso de correcciones puede generar dependencia y reducir la capacidad del alumno para autorregularse. Investigadores como Richard Schmidt, a través de la teoría de los esquemas motores, explicaron que el aprendizaje mejora cuando la persona tiene oportunidades de experimentar, equivocarse y ajustar sus propias respuestas, en lugar de recibir instrucciones constantes.
Además, diversos estudios sobre aprendizaje motor describen el llamado guidance effect o “efecto guía”. Este fenómeno muestra cómo demasiada ayuda durante la práctica puede mejorar el rendimiento inmediato, pero dificultar el aprendizaje a largo plazo. El alumno parece ejecutar mejor mientras recibe indicaciones, pero cuando estas desaparecen, el rendimiento suele disminuir porque no ha desarrollado mecanismos propios de resolución. En otras palabras, corregir continuamente puede favorecer una dependencia excesiva del profesor para actuar correctamente.
También desde la neurociencia se sabe que el error cumple una función fundamental en el aprendizaje. El cerebro aprende comparando lo que esperaba hacer con lo que realmente ocurrió, y ese proceso de ajuste fortalece las conexiones neuronales implicadas en la adquisición de nuevas habilidades. Cuando eliminamos constantemente el problema antes de que el alumno lo afronte, reducimos la necesidad de búsqueda, adaptación y toma de decisiones, elementos esenciales para un aprendizaje más profundo y autónomo. Como señalaba Karl Newell, el movimiento surge de la interacción entre la persona, la tarea y el entorno, no únicamente de la repetición mecánica de un modelo técnico predefinido.
Otro aspecto relevante es la relación entre control consciente y control motor. Muchas veces se piensa que cuanto más consciente sea el alumno de cada detalle técnico, mejor ejecutará el movimiento. Sin embargo, investigaciones de Gabriele Wulf muestran que focalizar excesivamente la atención en el propio cuerpo puede empeorar el rendimiento. Sus estudios sobre el focus of attention concluyen que dirigir la atención hacia el efecto de la acción o hacia el entorno produce movimientos más eficaces, fluidos y automáticos que centrarse constantemente en controlar cada parte del cuerpo.
Por ello, desde una perspectiva moderna del aprendizaje, el contexto adquiere una enorme importancia. El alumno no aprende únicamente movimientos aislados, sino maneras eficaces de resolver situaciones concretas. Cambiar tareas, modificar espacios o introducir problemas motrices puede generar adaptaciones más útiles y transferibles que limitar el aprendizaje a la repetición continua de correcciones técnicas.
Desde esta perspectiva, el aprendizaje por resolución de problemas permite que el alumno construya soluciones motrices propias adaptándose a las demandas de cada situación, en lugar de limitarse a reproducir respuestas previamente indicadas. En este proceso, el docente sigue teniendo un papel fundamental, no como alguien que controla cada acción, sino como quien diseña contextos, plantea retos y guía la reflexión para favorecer el descubrimiento y la adaptación.
En definitiva, la evidencia científica actual sugiere que aprender no depende de recibir más correcciones, sino de participar activamente en el proceso. El error no debe entenderse como algo que eliminar inmediatamente, sino como una herramienta necesaria para construir un aprendizaje más autónomo, estable y significativo.