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Meditar para entrenar el cerebro: ¿Qué dice la ciencia?
- septiembre 6, 2026
- Publicado por: Ainara Martínez
- Categoría: BLOG Salud y bienestar
Cuando pensamos en cuidar nuestra salud solemos hablar de ejercicio, alimentación, descanso o fuerza. Pero existe otro aspecto que también podemos entrenar: nuestra capacidad para dirigir la atención, regular las emociones y relacionarnos con nuestros propios pensamientos.
La meditación, especialmente las prácticas basadas en mindfulness o atención plena, lleva años siendo estudiada desde la psicología y la neurociencia. Y la evidencia actual permite afirmar algo interesante: meditar puede influir en determinados aspectos del funcionamiento cerebral y cognitivo, aunque no debemos convertirlo en una solución milagrosa.
¿Meditar mejora la función cerebral?
En determinados aspectos, sí.
Un metaanálisis de 111 ensayos clínicos aleatorizados y 9.538 participantes encontró que las intervenciones basadas en mindfulness producían mejoras pequeñas o moderadas en diferentes medidas cognitivas, entre ellas la atención ejecutiva, la atención sostenida, la precisión de la memoria de trabajo y el control inhibitorio. Sin embargo, no se encontraron mejoras significativas en todas las funciones estudiadas, como velocidad de procesamiento o memoria episódica.
Esto es importante porque hablar de “mejorar el cerebro” de forma general sería demasiado simplista. La evidencia sugiere beneficios específicos, no una mejora automática de todas nuestras capacidades cognitivas.
¿Qué ocurre en el cerebro mientras meditamos?
La neuroimagen está permitiendo observarlo.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 analizó estudios de resonancia magnética funcional de distintas modalidades de meditación. Encontró patrones de activación consistentes en regiones cerebrales como la ínsula, el hipocampo y áreas relacionadas con el control y la monitorización de nuestra propia experiencia.
Otros trabajos han observado cambios en la conectividad de redes cerebrales implicadas en la atención, la regulación emocional y el procesamiento de nuestros pensamientos internos, como la red por defecto, la red de saliencia y las redes de control.
Pero hay que interpretar estos resultados correctamente: encontrar diferencias en actividad o conectividad cerebral no significa automáticamente que el cerebro sea “mejor” ni demuestra que meditar transforme permanentemente su estructura.
Atención, estrés y bienestar
Probablemente aquí encontramos algunos de los resultados más interesantes.
La práctica de mindfulness puede ayudarnos a aprender a observar pensamientos y emociones sin reaccionar inmediatamente ante ellos. Una revisión y metaanálisis publicada en JAMA Internal Medicine encontró evidencia de mejoras moderadas en ansiedad y algunos aspectos relacionados con el estrés y el bienestar psicológico.
Además, un metaanálisis sobre ejercicios de mindfulness realizados incluso fuera de programas terapéuticos completos encontró efectos pequeños-moderados sobre síntomas de ansiedad y depresión.
Eso no convierte a la meditación en sustituto de un tratamiento psicológico o médico cuando este sea necesario. Es una herramienta complementaria de autocuidado.
¿Y puede ayudarnos a dormir?
También existen resultados interesantes, aunque nuevamente debemos evitar exagerarlos.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 18 ensayos clínicos encontró que las intervenciones de meditación mindfulness mejoraban la calidad del sueño frente a determinados controles inespecíficos. Sin embargo, cuando se comparaban con tratamientos específicos para el sueño, las diferencias no eran significativas.
Por tanto, podemos decir que la meditación puede contribuir a mejorar algunos aspectos del descanso, pero no que sea un tratamiento universal para los problemas de sueño.
El cerebro también se entrena
En Energía Pilates Readaptación hablamos continuamente de movimiento, fuerza, recuperación y adaptación.
Pero nuestra salud es mucho más que nuestros músculos.
Dedicar unos minutos a detenernos, dirigir conscientemente nuestra atención hacia la respiración y observar lo que sucede en nuestro cuerpo puede convertirse en otra forma de cuidarnos.
No necesitamos buscar grandes experiencias ni dejar la mente completamente en blanco. Meditar no consiste en no pensar. Consiste, entre otras cosas, en aprender a observar dónde está nuestra atención y volver al presente.
Movimiento para nuestro cuerpo.
Descanso para recuperarnos.
Y momentos de atención consciente para nuestro cerebro.
Porque cuidar el cuerpo también implica cuidar la mente.
Referencias científicas
Baten C. et al. The functional neuroimaging of meditation: A quantitative whole-brain meta-analysis and systematic review. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 2026.
Whitfield T. et al. Mindfulness enhances cognitive functioning: a meta-analysis of 111 randomized controlled trials.
Goyal M. et al. Meditation programs for psychological stress and well-being: a systematic review and meta-analysis. JAMA Internal Medicine, 2014.
Rusch HL. et al. The effect of mindfulness meditation on sleep quality: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Annals of the New York Academy of Sciences, 2019.