Hay una frase que probablemente hayas escuchado alguna vez: “Según las leyes de la física, el abejorro no debería poder volar. Pero él no lo sabe… y vuela.” Es una historia preciosa. También es una historia que, tomada literalmente, no es cierta. Y precisamente por eso nos gusta todavía más utilizarla como metáfora.
Sí, el abejorro puede volar
Durante años se popularizó la idea de que el cuerpo grande del abejorro y sus pequeñas alas hacían imposible explicar su vuelo utilizando los principios de la aerodinámica.
El problema no estaba en el abejorro. Estaba en la forma en la que intentábamos explicar su vuelo.
Un abejorro no vuela como un avión. Sus alas realizan movimientos rápidos y complejos que generan fuerzas aerodinámicas suficientes para mantenerlo en el aire.
Cuando la ciencia estudió mejor esos mecanismos, el supuesto misterio dejó de serlo. El abejorro nunca estuvo desafiando las leyes de la física: simplemente necesitábamos comprenderlas mejor.
¿Cuántas veces hacemos lo mismo con nuestro cuerpo?
Es muy común escuchar frases como:
- “Con mi edad ya no puedo.”
- “Siempre he sido poco flexible.”
- “Yo nunca he tenido fuerza.”
- “Después de esta lesión ya no volveré a moverme igual.”
- “El ejercicio no es para mí.”
- “Yo no puedo hacer Pilates.”
A veces convertimos una dificultad, una lesión, una etapa de inactividad o una experiencia pasada en una sentencia definitiva.
Pero nuestro organismo no es una estructura inmóvil. El cuerpo humano posee una extraordinaria capacidad de adaptación. El entrenamiento puede producir cambios en la fuerza muscular, la capacidad cardiorrespiratoria, el equilibrio, la coordinación y otras capacidades físicas. Incluso en edades avanzadas, el músculo conserva capacidad para responder al entrenamiento.
Eso no significa que todo sea posible para todo el mundo ni que debamos ignorar una lesión, el dolor o nuestras circunstancias individuales. Significa algo mucho más interesante: nuestro punto de partida no tiene por qué ser nuestro punto de llegada.
No se trata de ignorar tus límites
Existe una diferencia enorme entre decir “No tengo límites” y decir “Voy a descubrir cuáles son realmente mis capacidades.” En Energía Pilates Readaptación nos interesa mucho más la segunda.
El ejercicio bien planteado no consiste en obligar al cuerpo a hacer aquello para lo que todavía no está preparado. Consiste en evaluar, adaptar, progresar y volver a evaluar.
A veces habrá que recuperar movilidad; otras veces necesitaremos fuerza. Quizá haya que trabajar el equilibrio, el control motor o la confianza después de una lesión. Y en muchas ocasiones tendremos que empezar mucho más despacio de lo que imaginábamos.
Pero empezar despacio también es empezar.
La fuerza también se aprende
Cuando una persona comienza a entrenar, las primeras mejoras no dependen únicamente de que sus músculos aumenten de tamaño.
El sistema nervioso aprende a utilizar mejor esos músculos, mejora la coordinación del movimiento y, con un estímulo adecuado y mantenido en el tiempo, aparecen adaptaciones musculares y funcionales.
Por eso nos gusta tanto una palabra: progresión.
No necesitamos hacer hoy lo que podremos hacer dentro de seis meses. Necesitamos que lo que hagamos hoy nos ayude a estar preparados para lo que vendrá después.
El movimiento también cambia nuestra percepción de lo que podemos hacer
Hay además otro aspecto que a veces olvidamos: entrenar no modifica únicamente determinadas capacidades físicas.
La experiencia repetida de enfrentarnos a una tarea, practicarla y comprobar que progresamos puede contribuir a aumentar nuestra autoeficacia, es decir, nuestra percepción de que somos capaces de realizar determinadas acciones. Y eso tiene un enorme valor.
- Una persona que vuelve a levantarse del suelo después de pensar durante años que no podía hacerlo.
- Alguien que recupera confianza para cargar peso.
- Una persona mayor que mejora su equilibrio.
- Alguien que regresa progresivamente a su actividad después de una lesión.
El cambio puede parecer pequeño desde fuera. Para quien lo consigue, puede significar recuperar una parte de su autonomía.
Entonces, ¿qué podemos aprender del abejorro?
No que las leyes de la física estén equivocadas, ni que podamos conseguir cualquier cosa simplemente pensando en positivo.
La enseñanza puede ser mucho más realista —y mucho más poderosa—: no conviertas en imposible aquello que todavía no has aprendido a hacer.
Quizá necesites tiempo. Quizá necesites adaptar el camino. Quizá necesites empezar desde otro lugar. Y quizá necesites profesionales que te ayuden a descubrir cuál es la mejor forma de hacerlo.
Pero antes de decidir que tu cuerpo “ya no puede”, merece la pena preguntarse: ¿realmente no puede… o todavía no hemos encontrado la manera adecuada de enseñarle?
El abejorro siempre pudo volar. Éramos nosotros quienes todavía no comprendíamos cómo lo hacía. Y algunas veces, con nuestro propio cuerpo, ocurre algo parecido.
Sigue moviéndote
En Energía Pilates Readaptación entendemos el movimiento como una herramienta para desarrollar capacidades, recuperar confianza y mejorar la calidad de vida.
No buscamos que todas las personas hagan lo mismo. Buscamos descubrir qué necesita cada persona para seguir avanzando.
Valorar. Adaptar. Entrenar. Progresar.
Porque quizás el primer paso no sea saber hasta dónde puedes llegar. Quizás sea simplemente atreverte a empezar a mover las alas. 🐝