Menos pastillas y más sentadillas: el ejercicio físico también es medicina
¿Y si empezáramos a darle al movimiento la importancia que realmente tiene para nuestra salud?
Vivimos en una sociedad en la que resulta habitual recurrir a soluciones farmacológicas para tratar diferentes problemas de salud. Sin embargo, existe una herramienta de prevención y tratamiento con una sólida base científica que todavía no aprovechamos suficientemente: el ejercicio físico.
La frase «menos pastillas y más sentadillas» pretende hacernos reflexionar. No significa que debamos abandonar la medicación, sino recordar que el movimiento debería ocupar un lugar fundamental en el cuidado de nuestra salud.
¿Qué nos dice la ciencia?
La evidencia científica es consistente: realizar actividad física de forma regular reduce el riesgo de desarrollar numerosas enfermedades crónicas y mejora diferentes indicadores de salud.
El ejercicio físico, especialmente cuando incorpora entrenamiento de fuerza, puede contribuir a:
- Mejorar la salud cardiovascular: ayuda a reducir la presión arterial y mejora la capacidad cardiorrespiratoria.
- Regular el metabolismo: aumenta la sensibilidad a la insulina y favorece el control de la glucosa.
- Mantener la masa y la fuerza muscular: fundamentales para conservar la capacidad funcional durante el envejecimiento.
- Cuidar la salud ósea: el entrenamiento de resistencia y las actividades que generan cargas mecánicas adecuadas pueden ayudar a mantener o mejorar la densidad mineral ósea.
- Mejorar la salud mental: la actividad física puede reducir síntomas de ansiedad y depresión.
- Preservar la autonomía: mejorar la fuerza, el equilibrio y la movilidad facilita las actividades de la vida diaria.
Estos beneficios no dependen de un único ejercicio ni de una modalidad concreta, sino de una programación adecuada, regular y adaptada a cada persona.
¿Por qué hablamos de sentadillas?
La sentadilla es uno de los movimientos más representativos del entrenamiento de fuerza.
Nos sentamos, nos levantamos, subimos escaleras y realizamos movimientos similares continuamente. Entrenar estos patrones de movimiento permite desarrollar fuerza en las extremidades inferiores y mejorar nuestra capacidad para realizar actividades cotidianas.
Pero no es necesario hacer sentadillas para obtener los beneficios del ejercicio. Existen múltiples alternativas que pueden adaptarse a las capacidades, necesidades y condiciones de salud de cada persona. Lo verdaderamente importante es proporcionar al organismo un estímulo suficiente y progresivo.
¿Puede el ejercicio reducir la necesidad de medicamentos?
En determinadas situaciones, sí puede contribuir a ello.
Por ejemplo, en personas con hipertensión arterial o diabetes tipo 2, un programa de ejercicio físico, acompañado de otros hábitos saludables, puede mejorar parámetros clínicos y, en algunos casos, permitir que el profesional sanitario valore ajustes en el tratamiento farmacológico.
Sin embargo, esto no sucede en todas las personas ni en todas las enfermedades. El ejercicio no sustituye automáticamente a los medicamentos. Ambos pueden ser necesarios y complementarios.
Nota importante: Cualquier modificación de un tratamiento farmacológico debe realizarse siempre bajo estricta supervisión médica.
El entrenamiento de fuerza: mucho más que desarrollar músculo
Durante años, el ejercicio cardiovascular ha recibido gran parte de la atención cuando hablamos de salud. Hoy sabemos que el entrenamiento de fuerza también desempeña un papel esencial.
La fuerza muscular está relacionada con nuestra capacidad para movernos, realizar tareas cotidianas y mantener la independencia funcional. Además, los programas de fuerza correctamente diseñados pueden mejorar distintos factores de riesgo cardiometabólico.
Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las personas adultas realicen actividades de fortalecimiento muscular que impliquen los principales grupos musculares al menos dos días por semana, además de actividad física aeróbica.
¿Y qué papel tiene el Pilates?
El Pilates puede formar parte de un programa de entrenamiento de fuerza cuando los ejercicios ofrecen una resistencia suficiente, permiten progresar y se adaptan a los objetivos individuales.
El trabajo con máquinas, muelles y otras resistencias puede utilizarse para desarrollar fuerza, control motor y capacidad funcional. No obstante, no todos los ejercicios ni todas las sesiones de Pilates proporcionan el mismo estímulo muscular u óseo. Por eso es fundamental individualizar las cargas y, cuando sea necesario, complementar el Pilates con otras modalidades de entrenamiento.
Nuestra filosofía en Energía Pilates Readaptación
Creemos en el ejercicio físico como una herramienta fundamental para mejorar la salud y la calidad de vida. Nuestro objetivo no es simplemente conseguir que las personas se muevan, sino que entrenen de manera adecuada, progresiva y adaptada a sus necesidades.
Porque el ejercicio no debería entenderse únicamente como una actividad de ocio o una cuestión estética. Es una inversión en salud presente y futura.
Menos sedentarismo. Más fuerza. Más movimiento. Más salud. Y siempre, cuando sea necesario, con el tratamiento médico adecuado.
Referencias científicas
- World Health Organization (2020). WHO Guidelines on Physical Activity and Sedentary Behaviour. Organización Mundial de la Salud.
- Bull FC et al. (2020). World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. British Journal of Sports Medicine, 54, 1451–1462.
- Cornelissen VA, Smart NA (2013). Exercise Training for Blood Pressure: A Systematic Review and Meta-analysis. Journal of the American Heart Association, 2, e004473.
- Umpierre D et al. (2011). Physical Activity Advice Only or Structured Exercise Training and Association With HbA1c Levels in Type 2 Diabetes. JAMA, 305, 1790–1799.
- Noetel M et al. (2024). Effect of exercise for depression: systematic review and network meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ, 384, e075847.
- Sherrington C et al. (2019). Exercise for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database of Systematic Reviews, CD012424.