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Menos pantallas, más infancia: la importancia de jugar y moverse
- agosto 10, 2026
- Publicado por: PACOL ADMIN
- Categoría: BLOG Desarrollo infantil Estilo de vida Salud y bienestar
Las pantallas forman parte de nuestra sociedad y nuestros hijos van a convivir con ellas. El objetivo no debería ser presentar la tecnología como un enemigo, sino entender algo fundamental: durante la infancia, una pantalla no debería sustituir experiencias necesarias para el desarrollo.
Jugar, correr, relacionarse, explorar, leer, aburrirse, imaginar y dormir bien no son simples formas de entretenimiento. Son parte del desarrollo infantil.
En Energía Pilates Readaptación queremos poner el foco precisamente ahí: no solo en cuánto tiempo pasan los niños delante de una pantalla, sino en qué actividades importantes está desplazando ese tiempo.
¿Qué nos dice la ciencia?
La evidencia disponible relaciona un mayor comportamiento sedentario basado en pantallas en niños y adolescentes con diferentes resultados desfavorables para la salud. Entre ellos encontramos asociaciones con menor duración del sueño y, en determinados estudios, indicadores menos favorables de adiposidad y salud. La propia Organización Mundial de la Salud recomienda limitar el comportamiento sedentario, particularmente el tiempo recreativo frente a pantallas.
Pero hay una cuestión especialmente interesante: el día solo tiene 24 horas.
Una hora delante de una pantalla puede ser una hora que no dedicamos a correr, jugar, conversar, leer, explorar el entorno o dormir. Por eso las recomendaciones actuales analizan conjuntamente actividad física, sedentarismo y sueño.
En los más pequeños, todavía más importante
Los primeros años constituyen una etapa de rápido desarrollo físico y cognitivo y son también el momento en el que comienzan a establecerse muchos hábitos.
Las recomendaciones de la OMS para menores de cinco años son bastante claras:
• Menores de 1 año: no se recomienda tiempo sedentario frente a pantallas.
• 1 año: tampoco se recomienda.
• 2 años: no más de una hora diaria; menos es mejor.
• 3-4 años: no más de una hora diaria; menos es mejor.
La OMS insiste además en sustituir parte del tiempo sedentario por juego activo y en proteger un sueño suficiente y de calidad. Durante los momentos tranquilos propone actividades como leer, contar cuentos, cantar o hacer puzles con un adulto.
No todas las pantallas ni todos los usos son iguales
Aquí conviene introducir un matiz importante.
Decir que “todas las pantallas son malas” sería simplificar demasiado la evidencia. La edad del niño, el contenido, el contexto, la duración, si existe interacción con los padres y, sobre todo, aquello que el uso de la pantalla está desplazando importan.
La Academia Americana de Pediatría señala precisamente que los medios digitales pueden aportar beneficios, pero también riesgos, y propone valorar el uso en función de la etapa de desarrollo y del equilibrio con otras actividades, en lugar de aplicar una única regla idéntica a todos los niños y adolescentes.
Por eso quizá la pregunta más útil no sea únicamente: “¿Cuántas horas de pantalla lleva hoy?”
Sino también: “¿Qué ha dejado de hacer hoy por estar delante de ella?”
Un niño necesita movimiento; Correr, saltar, trepar, lanzar, arrastrarse, mantener el equilibrio, caer y volver a levantarse.
El movimiento proporciona experiencias mediante las que el niño desarrolla sus capacidades físicas y motoras. Por eso la OMS recomienda que los niños pequeños tengan numerosas oportunidades de realizar actividades físicas variadas, seguras, agradables y apropiadas para su desarrollo.
No necesitan convertir su infancia en un programa de entrenamiento.
Necesitan jugar.
También necesitan aburrirse
No tenemos que proporcionar un estímulo inmediato cada vez que un niño se aburre.
Un viaje en coche, la espera en un restaurante o unos minutos sin nada programado no tienen necesariamente que solucionarse entregando un teléfono.
Podemos hablar, observar lo que ocurre alrededor, dibujar, inventar historias, leer o simplemente dejar espacio para que aparezca el juego.
La pantalla es extraordinariamente eficaz captando la atención. Precisamente por eso no debería convertirse automáticamente en nuestra respuesta ante cualquier momento de aburrimiento.
Y necesitan nuestro ejemplo
Resulta difícil pedir a un niño que deje el móvil si los adultos vivimos permanentemente mirando el nuestro.
Crear momentos familiares sin dispositivos —durante las comidas, jugando, paseando o antes de dormir— no significa rechazar la tecnología.
Significa enseñarle que hay momentos para estar conectados a una pantalla y momentos para estar conectados entre nosotros.
Menos pantalla no significa llenar cada minuto
Este es quizá el mensaje que más nos gusta.
Reducir las pantallas no significa sustituirlas inmediatamente por otra actividad dirigida por un adulto.
Significa devolver espacio a la infancia.
Espacio para: moverse, jugar, explorar, relacionarse, leer, imaginar, aburrirse, descansar y estar al aire libre.
La propia OMS resume esta filosofía de una manera muy sencilla: para crecer de forma saludable, los niños necesitan sentarse menos y jugar más.
En Energía Pilates Readaptación lo tenemos claro:
Promover salud no empieza cuando somos adultos.
Empieza mucho antes.
Los hábitos que construimos en casa, nuestra relación con el movimiento y las oportunidades que ofrecemos a nuestros hijos para tener una vida activa forman parte de su educación para la salud.
No tenemos que criar niños ajenos a la tecnología.
Tenemos que conseguir que la tecnología no les robe aquello que solo ocurre durante la infancia.
Menos pantalla.
Más movimiento.
Más juego.
Más naturaleza.
Más familia.
Más vida. 🤎
Referencias
Organización Mundial de la Salud. Guidelines on physical activity, sedentary behaviour and sleep for children under 5 years of age. 2019.
Organización Mundial de la Salud. Directrices sobre actividad física y hábitos sedentarios. 2020.
Organización Mundial de la Salud. Para crecer sanos, los niños tienen que pasar menos tiempo sentados y jugar más.
American Academy of Pediatrics. Media Use in School-Aged Children and Adolescents. Pediatrics.